Lunes, 27 Mayo 2024 13:45

"Semana decisiva para la Ley Bases"

Volvé a escuchar el comentario editorial de Cristina Pérez en Cristina Sin Vueltas.

Desde el comienzo de este gobierno la pregunta fue: ¿cómo va a gobernar Milei con tan pocas bancas en el congreso? Desde que comenzó es un gobierno débil en ese sentido. Y por eso la respuesta la da el acto del 25 de Mayo. El gobierno se apoya en su costado más fuerte que es la conexión con su electorado y el importante apoyo popular que sostiene a pesar del ajuste.

Podemos decir entonces que el gobierno de Javier Milei buscar suplir su debilidad parlamentaria con escenas plebiscitarias y con dos anclas fundamentales a falta de poder sancionar una ley a seis meses de gobierno: la baja de la inflación y la disciplina fiscal.

Pero claro, en un punto, empezará a jugar si se resuelven o no los problemas que faltan sobre todo para que crezca la economía.

Ahí está la pulseada siempre mezquina del tablero de la política en el que se mezclan la falta de capacidad del gobierno para sacar las leyes pero también la obstrucción inocultable de gran parte de la política.

¿Cuál fue y cómo juega el mandato popular? El mandato de las urnas en la elección de Javier Milei entrañaba diversos interrogantes sobre la profundidad del cambio, ya que la base de los votos había sido de un 30%. Pero el paso de los meses no sólo revela que la decisión de una mayoría de la sociedad es la de dejar atrás todo lo anterior. Además de superar la llamada luna de miel de los cien días las encuestas muestran que la voluntad de cambio supera incluso la aprobación de la gestión del presidente.

Un informe de Juan Germano indica que la aprobación de Javier Milei es de entre un 53 y un 56% pero es un abrumador 85% el que quiere un cambio profundo en las cosas públicas.

Ante su imposibilidad de avanzar con los cambios, Milei busca mantener alta la bandera del cambio y fugar hacia adelante, como lo hizo al proponer el Pacto de Mayo y ahora dejando a merced de la aprobación de la Ley Bases, la eliminación del Impuesto País y la creación del llamado Consejo de Mayo.

La pregunta es quién va a pagar el costo político de la demora en los cambios. ¿El presidente que no puede sacarlos de un congreso hermético o los diputados y senadores que no se lo dan? Parte de la oposición, que busca empantanar la ley, alberga la fantasía de que la gente le cobre a Milei el no poder sacar los cambios. Pero ¿los premiará a ellos la sociedad por la imposibilidad de Milei o por lo contrario los castigará con el ostracismo electoral por poner trabas?

Considerando lo que hoy muestran las encuestas, el congreso representa un mapa político viejo. Sin embargo, en este juego de desgaste algunos siguen apostando a que la gente se canse luego de tanto ajuste y pierda la paciencia con el gobierno. El punto, es que aun así, hoy por hoy, es tan abrupta la caída de los líderes de los otros espacios políticos que si se agotara la paciencia es difícil pensar dónde iría el voto.

Martin Lousteau que buscó erigirse en la figura opositora a Javier Milei mide en varios estudios como el dirigente con peor imagen. Incluso peor que Massa, Máximo y Cristina.

Ayer el politólogo Andrés Malamud, decía que la oposición ya registra la debilidad del gobierno pero que no quiere echarlo. A este análisis, una fuente del gobierno responde: “la oposición no echa al gobierno porque sabe que ganaría de nuevo y los sacaría a ellos”. Por otro lado, es difícil creer que prime la generosidad en el club del helicóptero al menos. Y que de buenitos nomás no tiren al gobierno.

De todas maneras, la administración Milei está apremiada e inicia una semana clave. La Ley Bases no es indiferente. Implica la llave para lograr los cambios inmediatos en la economía. Sólo la reforma laboral es por sí sola y a pesar de su modestia un salto cualitativo. Una mujer de negocios respondía así a la pregunta de “Qué les hace falta para invertir”: “Lo primero es que no te puedan fundir con un juicio laboral y lo otro es que te den seguridad”. En el acto del 25 de Mayo, se escuchaba a la gente corear pidiendo la Ley Bases. Aunque haya sido un público del núcleo duro de Milei, es notable que esté familiarizado con el tema. Lo otro que gritaban era “Plebiscito” y esa posibilidad latente es un abismo para la oposición política. Es la primera vez que un gobierno no tiene la primera ley para avanzar en su administración.

Quien parece entender el dramatismo del momento es el ex presidente Macri que a pesar de su silencio en estos meses y de la fuerte interna en el PRO, posteó en sus redes pidiendo el apoyo a la Ley Bases.

“¿Es perfecta la ley? No, pero en política nada lo es-dice Macri-. Dada la extrema fragilidad en la que sigue estando nuestra economía, creo importante darle al presidente Milei estas herramientas para cumplir con el mandato que le dieron los argentinos de bajar la inflación y ordenar la economía. Y el tiempo que tenemos para hacerlo no es infinito.” Cierra pidiendo generosidad para aprobar reformas aunque el gobierno sea de otro partido. Quizás aquí también puede leerse en clave que el PRO que él lidera no se fusionará con La Libertad Avanza. Ambos espacios no deberían olvidar que Axel Kicillof es gobernador porque ellos fueron separados. ¿Cómo aliarse? Es la pregunta.

En la foto grande, lo que está ocurriendo es de alguna manera una pelea entre lo viejo y lo nuevo. Hay algo curioso porque lo nuevo en Argentina viene con formas híbridas: Milei enoja a kirchneristas y republicanos por igual. Para los primeros todo lo que implique menos estado es herejía. Seguro porque se acaban muchos negocios, pero también porque ponen al estado por encima de las personas como una forma de ejercer el poder. Los segundos, porque las formas de Milei no son las que esperan de un gobierno republicano y detestan decisiones como la de entronizar al Juez Ariel Lijo. En este sentido el gobierno no debería olvidar que la segunda preocupación de los argentinos tiene que ver con la corrupción luego de la inflación. “Que Cristina vaya presa”, cantaban en el Luna Park.

Por el lado del peronismo, algunos deberían tener la lucidez de hacer una mínima autocrítica a la luz de las aberrantes prácticas en que se había convertido la ayuda social del estado presente. Hoy llamaron a indagatoria a Eduardo Belliboni del Polo Obrero. Y el escándalo por negocios que se hacían con los pobres mientras se los extorsionaba para recibir ayuda no deja de crecer. La justicia investiga con serias evidencias si se robaba hasta la comida de los comedores.

Mucho no sorprende, si se habían robado hasta el 25 de Mayo, día en que celebraban a Néstor y no a los próceres del cabildo.